
Hay días que me crecen certezas, como a quien le crece el pelo, o le crecen las uñas. Tengo la sensación de pisar en suelo firme, aunque la superficie sea blanda, inestable. Nada de eso me importa porque puedo adaptarme a ese camino. Los días en que me reconozco, me pongo ciega de cachitos de gloria.
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