jueves, 23 de abril de 2009

Ay!


Hay un montón de minúsculos fantasmitas que se me van clavando en el cuerpo a lo largo del día. Yo sé bien de dónde provienen muchos de ellos. Me salen del silencio. Ahí se cuajan y me dan pataditas en la boca del estómago, en el filo de la lengua, en el entrecejo. Pienso y creo que voy a saber hablar a tiempo. Decir las cosas que no me gustan. Pero qué clase de temor me lo impide?

martes, 21 de abril de 2009

Sonrisa

Ésta es mi sonrisa.
Lo digo para que no se me olvide.

domingo, 19 de abril de 2009

Permanecer


Tras una larguísima noche, de jaqueca, vuelta para acá, vuelta para allá, incordio y malos presagios, me levanto y el café, las píldoras y su voz al teléfono me levantan un poco las ganas. Luego me llaman los que ayer percibieron la secura y digo algunas de las cosas que ayer no supe. Todo parece entenderse. Mucho mejor así.
A veces creo que los problemas se solucionan por sí solos, sin mover un dedo, o haciendo muy poco. El lunes tenía una ristra de confusiones y, como las fichas de un tetris se han ido encajando las cosas, arreglando papeles, llegando el agua, la luz, el gas, dándole vida a lo mustio. Pondré algunas plantas aromáticas en los nuevos balcones.

sábado, 18 de abril de 2009

Boca cerrada


Demasiados paseos por mi cabeza y demasiadas cosas que se quedan en los límites. Sólo cambio el tono, la voz sale más seca, nada más. ¿Debería decir todo lo que tengo que decir? Es fácil opinar que sí. Me duele la cabeza y nadie quiere que esta mujer duerma de un tirón. No por ahora.

jueves, 16 de abril de 2009

Contornos



Me encojo, me estiro. Los músculos se agarrotan. La cama está fría. Tengo calor. Saco un brazo. Se queda helado. Entra un hilo de luz por la ventana. He abierto los ojos. Veo los contornos de este dormitorio en el que ya pasaré muy pocas noches. Veo los contornos de mi soledad que, a ratos, me da gusto y otros muchos me asusta. Malduermo. Escucho al vecino de las horas intempestivas jugando al ascensor. La ducha caliente y la música en el pelo me dan ánimos para agarrarme al día.

Desnuda en el balcón




Ahora que voy hacia la casa abierta me asomo aquí, desnuda, para que podáis mirarme y yo pueda mostrarme como quiera porque todas las mentiras arrastran algo de verdad y aprendí así lo que se siente.
Contar será bueno y en este espacio me reconoceréis como queráis hacerlo.