domingo, 19 de abril de 2009

Permanecer


Tras una larguísima noche, de jaqueca, vuelta para acá, vuelta para allá, incordio y malos presagios, me levanto y el café, las píldoras y su voz al teléfono me levantan un poco las ganas. Luego me llaman los que ayer percibieron la secura y digo algunas de las cosas que ayer no supe. Todo parece entenderse. Mucho mejor así.
A veces creo que los problemas se solucionan por sí solos, sin mover un dedo, o haciendo muy poco. El lunes tenía una ristra de confusiones y, como las fichas de un tetris se han ido encajando las cosas, arreglando papeles, llegando el agua, la luz, el gas, dándole vida a lo mustio. Pondré algunas plantas aromáticas en los nuevos balcones.

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