
Hay un montón de minúsculos fantasmitas que se me van clavando en el cuerpo a lo largo del día. Yo sé bien de dónde provienen muchos de ellos. Me salen del silencio. Ahí se cuajan y me dan pataditas en la boca del estómago, en el filo de la lengua, en el entrecejo. Pienso y creo que voy a saber hablar a tiempo. Decir las cosas que no me gustan. Pero qué clase de temor me lo impide?
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