lunes, 29 de junio de 2009

Ataque

No vamos a engañarnos. Estoy hecha cisco. Me suben las pelusas más gruesas por la garganta. Pero voy a resistir, o sacando lo que tengo guardo en el armario del paladar o soportándolo, seguramente esto último porque soy cobardica a fin de cuentas. El caso es que si me pongo a buscar culpables, estoy en mi punto de mira.

viernes, 26 de junio de 2009

Prisa


Con la prisa prendida hasta en los sentimientos. Tratando de no caer en los mismos charcos, los que mojan y te dejan así, como las bayetas mal escurridas, con la resaca de los vinos que no se han digerido.
Trago, trago, te aprieto dentro de los muslos para que no se nos escape esto que tenemos, para que no se nos diluya.

martes, 16 de junio de 2009

Distancia?


El tiempo me ha calmado como si me hubiese tumbado al sol pero estuve largo rato dándole vueltas al hecho de mantener la distancia. Definitivamente: no sé. Si estoy, estoy del todo.

jueves, 28 de mayo de 2009

Arranque

Este es el panorama de los tiempos felices, de las ganas de todo, de los verbos que terminan en ar. Saco la voz de no sé sabe dónde y fluyen limpios ríos sin turbulencias. También sé que el verano llega y pasa pero ahora no me interesa centrarme en las cartas que no han llegado aún. Empecé la historia de las palabras delicadas, tengo que trabajar para que no le gane la batalla la prosa, esta vez se trata de eso.

viernes, 22 de mayo de 2009

Brotar


Hay días que me crecen certezas, como a quien le crece el pelo, o le crecen las uñas. Tengo la sensación de pisar en suelo firme, aunque la superficie sea blanda, inestable. Nada de eso me importa porque puedo adaptarme a ese camino. Los días en que me reconozco, me pongo ciega de cachitos de gloria.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Confianza

¿Cuántas personas me sostendrían en volandas?
¿Cuántas estoy segura de que no me soltarían en pleno vuelo?

martes, 19 de mayo de 2009

Vulgarité



No es que me haya cansado, no todavía. La mujer que no duerme ha estado ocupada. Atendiendo otros asuntos.

Estoy ahora en un punto sin calificativo. Rodeada de una medicridad que me pincha en las pantorrillas pero intentando saltar más alto que ellos. Mucho más alto. Ayer me hablaban y escuchaba palabras sueltas. Yo estaba lejísimos. Tan alejada de aquel despacho como de sus mentalidades polvorientas.

Creíamos, creían, que vendrían a salvarnos. Ahora, gritando un sálvese quien pueda, cada cual tira de su petate y guarda el tipo. Nadar y guardar la ropa es la postura generalizada.

Mientras tanto, yo he decidido que no me quedaré por mucho tiempo en esta fiesta de mamones.